Cierto día, casi por casualidad, entre en Clínica Ortonova. Hoy, un año y medio más tarde, luzco una maravillosa y sana sonrisa gracias al equipo de la clínica, gracias a Maite y a Soraya.

Nunca imaginé que el temido “aparato” para niños, adolescentes y adultos fuese algo tan fácil y cómodo. Desde el primer momento Maite me explicó el proceso y duración al detalle. Cada cita, en lugar de ser algo doloroso o una razón para tener miedo era algo más familiar, era como una puesta al día; “¿Cómo va eso?, ¿Qué tal el trabajo? ¿Dónde te irás de vacaciones?… Me encantaban esas conversaciones sobre ocio y tiempo libre en las que bueno… yo… no podía participar mucho  :O.

Me siento muy afortunada de haberme topado aquel día con Ortonova. Y ahora la recomiendo a mis amigos para que ellos tengan la misma suerte que yo.

 

Ha sido un placer chicas!