Hola a todos!
Todo comenzó en una etapa de mi vida (adolescencia) cuando me aconsejaron llevar ortodoncia por mi mala posición de los colmillos superiores. Pero claro, en aquella época, quién quería una boca ‘llena de hierro’?
Con el paso del tiempo empiezas a ver fotos y más fotos en las que te das cuenta de que todos salen sonriendo menos tú! Pero por qué? Por infelicidad? Seguramente no se trate de eso, sino de COMPLEJO, INSEGURIDAD.
Nada más llegar a Cartagena lo primero que hice fue buscar una clínica dental, y ahí entran en acción Soraya y Maite! Me explicaron perfectamente todo el proceso y tratamiento que necesitaban mis dientes. Finalmente la doctora Maite optó por un sistema de corrección dental denominado DAMON, que permite posicionar y alinear los dientes de manera más veloz y menos dolorosa que la ortodoncia tradicional.
El tratamiento tenía duración de 21 meses, pero gracias a la funcionalidad del sistema a los 20 meses ya estaba listo para retirar y lucir sonrisa!
Tan solo en los tres primeros meses los dientes ya estaban colocados casi en su posición correcta, por lo que el hecho de sonreir con aparato era ya más grato que anteriormente con los colmillos mal posicionados. Pasan los días y te das cuenta que no hay excusa, que no hay un motivo ni causa que te haga ver el tratamiento desde alguna perspectiva negativa.
Cada cita mensual no era un… otra vez al dentista! Veremos a ver lo que toca hoy.. Sino todo lo contrario, ya que allí estaban ellas con una gran sonrisa para atenderte, con toda la amabilidad, educación, cuidado y profesionalidad que se puede tener a un paciente.
Estoy muy agradecida y contenta por los resultados obtenidos! =) =)
Todos sabemos que nuestra sonrisa es el elemento fundamental de nuestra imagen. Una sonrisa puede abrir cualquier puerta o bien hacer que permanezcan cerradas. Por todos estos motivos y por la buena atención recibida, hoy día puedo decir que me siento muy FELIZ y SATISFECHA de todo lo experimentado en estos 20 meses. Una experiencia que realmente vale la pena.

Un saludo.
Inma