Fue después de una revisión rutinaria y unos empastes cuando mi dentista me recomendó ponerme brackets y yo le hice caso, no sólo por estética también por salud. Me puso en contacto con Maite y fueron dos años y pico visitándola cada mes pero mereció la pena. Tanto por el resultado como por el trato agradable: me sentía como en casa y qué decir de la profesionalidad!!! De hecho la he recomendado y lo seguiré haciendo. Ahora sé que la ortodoncia es una vez en la vida y que hay que elegir bien… Y puedo asegurar que YO lo hice!!!