Había llevado brackets durante la adolescencia pero, al no utilizar los retenedores debidamente, con los años empezaron a moverse los dientes y me di cuenta de que necesitaba un nuevo tratamiento. Después de informarme de las alternativas, me decanté por el Sistema Invisalign porque me pareció muy cómodo y discreto.

Reconozco que las primeras semanas del tratamiento fueron un poco más difíciles hasta que te acostumbras a hablar y a hacer vida normal con los alineadores, y también a todos los cuidados y limpieza que requiere tu boca cada vez que te los quitas y vuelves a poner. No obstante, pasado ese primer momento, tengo que decir que el tiempo pasó muy rápido y, cuando me quise dar cuenta, estaba encantada de nuevo con mi sonrisa!.

Recomiendo totalmente el tratamiento y, en especial, a la doctora Maite García-Escribano. Ha sido fantástico poder contar con una profesional tan implicada, tanto el resultado como el trato recibido han sido inmejorables. La recomendaría sin dudarlo a cualquiera que se esté planteando un tratamiento de ortodoncia.